martes, 25 de diciembre de 2012

Lenguaje y verdad

Durante este año de 2012, pude asistir a la Facultad de Letras de la UCR, a la celebración de los 50 años de la publicación del libro ensayístico "La estructura de las revoluciones científicas" de Thomas Kuhn. Era necesario que volviera a oir los argumentos famosos de este gran filósofo de la Ciencia. A continuación hago copia de un bosquejo de este pensador: "Thomas Samuel Kuhn (Cincinnati, 18 de julio de 1922 - 17 de junio de 1996) fue un historiador y filósofo de la ciencia estadounidense, conocido por su contribución al cambio de orientación de la filosofía y la sociología científica en la década de 1960. Kuhn se doctoró en física en la Universidad Harvard en 1949 y tuvo a su cargo un curso académico sobre la Historia de la Ciencia en dicha universidad de 1948 a 1956. Luego de dejar el puesto, Kuhn dio clases en la Universidad de California, Berkeley hasta 1964, en la Universidad de Princeton hasta 1979 y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts hasta 1991.
Influido por el pensamiento de historiadores como Alexandre Koyré o filósofos como Willard Van Orman Quine, consideró que el estudio histórico es necesario para entender cómo se han desarrollado las teorías científicas y para conocer por qué en ciertos momentos unas teorías han sido aceptadas antes que otras. En 1962, Kuhn publicó The Structure of Scientific Revolutions (La estructura de las revoluciones científicas), obra en la que expuso la evolución de las ciencias naturales básicas de un modo que se diferenciaba de forma sustancial de la visión más generalizada entonces. Según Kuhn, las ciencias no progresan siguiendo un proceso uniforme por la aplicación de un hipotético método científico. Se verifican, en cambio, dos fases diferentes de desarrollo científico. En un primer momento, hay un amplio consenso en la comunidad científica sobre cómo explotar los avances conseguidos en el pasado ante los problemas existentes, creándose así soluciones universales que Kuhn llamaba «paradigma». El término «paradigma» designa todos los compromisos compartidos por una comunidad de científicos. Por un lado, los teóricos, ontológicos, y de creencias y, por otro, los que hacen referencia a la aplicación de la teoría y a los modelos de soluciones de problemas. Los paradigmas son, por tanto, algo más que un conjunto de axiomas (para aclarar su noción de paradigma Kuhn invoca a la noción wittgensteiniana de los «universos de discurso»). Tuvo algunas diferencias con Herbert Blumer principalmente por cuestión de ciencia y metodologías. Kuhn acepta el enfoque del interaccionismo simbólico sobre actores y sus pensamientos al igual que sus acciones." Precisamente cuando relaciono las ideas de Kuhn en la saga de los filósofos positivistas y críticos del lenguaje como Derrida, Levin, Wertheimer o Laccan, me doy cuenta de que aún el siglo veinte nos visita para reclamarnos sobre la gran cuestión epistemológica del sujeto cognociente frente al objeto del conocimiento, y sobre el uso de la expresión en su función de enlace entre el significado y el significante... Siempre que vuelvo a inquietarme con este tema, comienzo con David Hume. Espero que comprendan el por qué, y ahorrarme la relación. Solamente diré que Hume es positivista, para él la verdad nace de la detección sensorial de una expresión de la realidad que es detectada por los sentidos. Va, de manera general, en contra de los racionalistas, como Descartes y de los idealistas como Kant, en cuanto al orden del conocimiento, al orden epistémico. Dicho lo anterior, ahora me interesa hacer una homología de estos pensamientos en relación con las 7 tesis de Ludwig Wittgenstein, el filósofo-ingeniero austríaco. Por dicha, sin haberlo buscado, ya fue mencionado en la copia de la introducción a Kuhn arriba. "Ludwig Josef Johann Wittgenstein (Viena, Austria, 26 de abril de 1889 — Cambridge, Reino Unido, 29 de abril de 1951) fue un filósofo, matemático, lingüista y lógico austríaco, posteriormente nacionalizado británico. En vida publicó solamente un libro: el Tractatus logico-philosophicus, que influyó en gran medida a los positivistas lógicos del Círculo de Viena, movimiento del que nunca se consideró miembro. Tiempo después, el Tractatus fue severamente criticado por el propio Wittgenstein en Los cuadernos azul y marrón y en sus Investigaciones filosóficas, ambas obras póstumas. Fue discípulo de Bertrand Russell en el Trinity College de Cambridge, donde más tarde también él llegó a ser profesor. Murió por un cáncer de próstata, cerca de Elizabeth Anscombe quien se encargó de que recibiera los auxilios de la Iglesia."
Del famoso Tractatus (optó por un título latino) hago un esbozo de los siguientes argumentos, que como es sabido, son 7 acápites para los respectivos ensayos: 1. El mundo es todo lo que acontece. 2. Lo que acontece, el hecho, es la existencia de estados de cosas. 3. La representación lógica de los hechos es el pensamiento. 4. El pensamiento es la proposición con sentido. 5. La proposición es una función veritativa de proposiciones elementales (la proposición elemental es una función veritativa de sí misma). 6. La forma general de la proposición es: [¬p,¬X, N ¬(X)]. Esta es la forma general de la proposición. 7. Sobre lo que no se puede hablar, se debe guardar silencio. La idea básica y rectora del proyecto de Wittgenstein es que la lógica del mundo conecta con la metafísica a través del análisis formal del lenguaje. Por lo que, si se considera este último como una simple aplicación de la lógica, puede afirmarse que la filosofía se compone de lógica y de metafísica. Yo querría pensar en la simple elaboración del lenguaje...la filosofía como la entendió Derrida. Debemos recordar que Wittgenstein tuvo dos etapas que fueron contradictorias, de tal manera que entró en un dilema "publicitado" poco usual. Mientras que para el primer Wittgenstein (!!) había un solo lenguaje, a saber: el lenguaje ideal compuesto por la totalidad de las proposiciones significativas (lenguaje descriptivo), para el segundo Wittgenstein el lenguaje se expresa en una pluralidad de distintos "juegos de lenguaje" o constructo social(del que el descriptivo es sólo un caso). Cabe decir que el primer Wittgenstein realiza la substitución "explicativa" frente a la "inductiva". Por otra parte, el primer Wittgenstein definía lo absurdo o insensato de una proposición en tanto que ésta rebasaba los límites del lenguaje significativo, mientras que el segundo Wittgenstien entiende que una proposición resulta absurda en la medida en que ésta intenta ser usada dentro de un juego de lenguaje al cual no pertenece. O sea introduce la idea del uso contextualizable. De ahí que, para el primer Wittgenstein, el significado estaba determinado por la referencia, lo que equivale a decir que si una palabra no nombra ninguna cosa o en una proposición no figura ningún hecho, carece de significado en tanto que resulta imposible asignarle un determinado valor de verdad. Pero el segundo Wittgenstein reconoce que en el lenguaje ordinario la función descriptiva es una de las tantas funciones del lenguaje y que, por ende, el dominio del significado es mucho más vasto que el de la referencia o significante. Así, para el segundo Wittgenstein, el sentido de una proposición o el significado de una palabra es su función, o sea que está determinado por el uso que se haga de la misma. En síntesis: el criterio referencial del significado es reemplazado por el criterio pragmático del significado. La dinámica semiótica se amplía en los contextos del pensamiento, en los sistemas filosóficos, en las ciencias, en las ideas, etc... En cuanto a la noción de verdad, el primer Wittgenstein adopta sin más el criterio correspondentista, puesto que, en virtud de la relación isomórfica entre lenguaje y mundo, la verdad se constituye como la correspondencia entre el sentido de (lo representado en) una proposición y un hecho. Pero dado que el segundo Wittgenstein postula distintos usos posibles del lenguaje más allá del descriptivo, la aplicación del criterio semántico (per se) de verdad parece quedar restringida al ámbito del lenguaje meramente descriptivo. Según lo anterior, creo que Witgenstein hace la distinción entre el significado ( que está en la psiquis) y el significante (expresión positiva y explicativa en lo externo) al estilo de los otros positivistas, como Derrida o Laccan. Pero por más que se abunde en el significado, éste debe tener sentido en la teleología del significante, en la realidad física y funcional del mundo externo. Sigue siendo positivista y lógico...Recordemos el adagio que dice que un hecho habla más que mil palabras, a ello le llama conocimiento con sentido, con correspondencia en el objeto, o en la función o en un elemento lógico, en fin, conocimiento significativo. Ahora mismo llama a mi memoria una frase de Julio Cortázar, que en este sentido reza: "Una buena forma de combatir la nada, es tomarle una fotografía". Como una conclusión, quisiera mejor hacer una plegaria, pero para no llegar hasta ahí, diré que es obligación de la filosofía cuestionar la naturaleza de la verdad, y reformularla, a lo cual debe ayudar el buen uso del lenguaje y su lógica intrínseca. Y precisamente para analizar la verdad en sus elementos proposicionales, con el fin de llegar a un sistema de verdades sumatorias, actuales. A este sistema, sabemos, nunca llega porque se queda a medias. Pero repito, no la exime de esa alta obligación.

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