domingo, 21 de marzo de 2010

Crítica a los nuevos "clínicos"


Hola, mis amigos: Acá reproduzco un panegírico metafórico, con ocasión de una gran despedida de un compañero del Hospital. “Carta al Señor Hipócrates, de la Isla de Cos, Grecia, año 400 a. C.” Estimado Maestro: Sé que ha establecido que la Medicina (de raíces griegas y latinas: “arte de medir y medicar con pensamiento prudente”), se constituye en la más humana de todas las ciencias. Así mismo, sé que Vd., entre otros, la derivó de la magia al empirismo para proteger al ser humano de la desgracia y del morbo. También quisiera comentarle en esta ocación, que estamos despidiendo de la vida profesional activa al Doctor Carlos Arguedas Chaverri, un buen vástago suyo en cuanto a pensamiento clínico se refiere. Se retira de sus labores del Hospital México, con un homenaje el viernes 26 de marzo de este año 2010. Con ocación de esta despedida, este Servidor que se suscribe, que también cree ser colaborador de la Medicina que Vd. nos legó, se permitirá leer una “alegoría” un tanto satírica, por lo lamentable de algunas cosas que suceden por estos días, al quehacer que nos ocupa. 

 

 

Desde hace casi medio siglo se ha explotado logarítmicamente el estudio de la biología y la genética, paradigmas del modelo médico-biológico. Sin embargo, estoy ahora mismo recordando al gran psicólogo humanista de Nueva York, de origen ruso-judío, el Señor Abraham Maslow. Por sus estudios y enseñanzas, estoy lamentando ahora mismo que en la escala de necesidades, si acaso estamos atendiendo la base, y la atención de la persona enferma ha experimentado un marcado retroceso. De esta manera, mi estimado Maestro Hipócrates, veo mal las bases metodológicas del abordaje médico asistencial. La concepción del paciente en su calidad de persona, su subjetividad, sus antecedentes, su entorno, han desaparecido de la consulta médica. Quiero decirle, Señor Hipócrates, que la Medicina se ha deshumanizado y mecanizado, y los pacientes han sido privados de su condición humanística tripartita: cuerpo-alma-espíritu. La serpiente de Aesclepio se ha liberado de sus pies. ¿Se acuerda Vd. cuando dialogaba con el paciente y éste le relataba, tanto de su enfermedad actual como de sus padecimientos personales y otros detalles, lo que le permitía pensar y medir y diagnosticar y medicar adecuadamente? 

 

En mis guardias de analista en el Laboratorio de Emergencias del Hospital México, siempre miro un cuadro donde aparece Vd. palpando de pie, atrás y al lado izquierdo, con cuatro dedos de su mano derecha, el hipocondrio derecho de un chico de unos 10 años con una madre angustiada al otro lado. Noto en ese cuadro que la conversación es eminentemente intimada y fluída entre las partes. A esta imagen suya, siempre le dedico unos minutos para no caer en la rutina de mi trabajo analítico, y para recordar a los clínicos y aprendices de clínicos, que en el uso del arte y la intuición, la suma de pocas o muchas partes puede ser mayor que la unidad. Pero además de lo anterior, lo que veo hoy es que la enfermedad se ha transformado en un “ser informático” que discurre y transcurre como si fuese una entidad independiente, en abierta separación de la persona que la padece. 

 

Pareciera que la enfermedad es una tesis de grado copiada de otra, y de otra, y así sucesivamente. Pero por tus enseñanzas y por las de tus seguidores como el Doctor Arguedas Chaverri, me doy cuenta de que la enfermedad como entidad “COPY” o “SER INFORMÁTICO” no es más que un trazo que dibuja la punta de un iceberg. ¿Serán necesarios tantos estudios sofisticados, caros, protocolizados, lerdos, ciegos? Tu preceptor, el filósofo y poeta Empédocles, sostenía que no podía saber de medicina aquél que no supiese qué es el hombre. Por otra parte, Moliére en el Siglo XIX, en su obra satírica “El médico a palos”, ironizaba sobre el escaso contenido científico de la práctica médica de aquellos días. Luego de 150 años, este humilde Servidor quisiera también ironizar, en honor a los verdaderos clínicos que se nos van, que ya no hay carencia de ciencia, sino de pensamiento… Metáfora hipocrática, dedicada al homenaje de despedida del Dr. Carlos Arguedas Chaverri, Jefe de Servicio Medicina Interna, Hospital México. Viernes 26 de marzo de 2010. Dr. Víctor Ml. Morales Matus,

domingo, 7 de marzo de 2010

Sexualidad y ética

Hola, mis amigos: Esta nota de domingo, al inicio de la tarde, en que ya casi salimos de paseo, sé que es breve, pero espero que exprese un punto de vista, una visión, un mundo. He pensado siempre que la libertad es producto de la sabiduría y del amor. Se mide paralela a estos dos elementos: con amor, el espíritu abarca y es libre, y sin amor, ni se sabe ni se es libre. Pero no voy a decir nunca que la libertad es un extremo conveniente: es personal. Lo que para una persona es pecado, para otra no. Cómo???? Lo anterior por cuanto creo que mis valores definen mi libertad, no lo que me dicten. Es un poco recordar los cimientos de la ética griega más ancestral, por ejemplo en la Antígona, que diferencia entre mi libertad personal (Diké) y la nomenclatura de la república (Themis). Sin embargo, debo saber que esta libertad sea personal o republicana termina en donde inicia la de otro (s). Si puedo ser feliz y usar mi libertad sin restar la de los otros, estará todo bien...

 

De esta manera, no se trata necesariamente de un apostolado, en el cual la persona está comandada a ser santa u obediente absoluta, se trata de prerrogativas mías en el concierto de la otredad.  El subsistema social a que somos llamados, a su vez, debe limitar esta libertad, por ejemplo el parental, el conyugal, el laboral, el gremial, y quizá otros que no son socialmente "aceptables" por su plausible "desvío" de la norma ética. Un subsistema no convencional que puede presentar casos "NO aceptables" es el del plano intra individual de las personalidades psíquicas: Id, ego, super ego. Este plano o dimensión intraindividual siempre está en pugna entre lo que quiero y lo que puedo, por ello Freud los dividió en tres elementos, el subconciente o Id, el consciente aparente o ego y el normativo, superego.  Es demasiado funcional, para mi pensar, pero la historia social lo ha transformado en tabú. Este tema es insondable, inabarcable, siempre controversial: ahí combaten los elementos que intitulan esta nota, a los que no voy a referirme pero los dejo implícitos, latentes, para pensar en ellos... Se trata de una sopa cuyos ingredientes varían de persona a persona, y no imaginamos cuán extremos y variables son los comportamientos humanos en estos terrenos. Dr. Fronteras.

Gustav Klimt, El Árbol de la Vida.