
Hoy 19 de junio.
Solo que el calor es enorme. El desarrollo turístico de esta zona de Cancún, Playa del Carmen, y otros es impresionante. Ahí veo que es pequeño mi país, pero diferente...
Sé que debe haber una soledad y su laberinto, como decía Octavio Paz, pues entre más gente más soledad. Y de hecho al asistir a Xcaret, la caleta que va tocando música, que es un complejo temático maya, me llamó la atención el último show del día, sobre el dolor de la violación del invasor- conquistador. Los gritos del escenario me hicieron llorar de coraje. El anfitrión muestra sus destresas y cultura mientras que el invasor levanta su espada. Y luego de la sangre, la Iglesia para "evangelizar" a los conquistados. Pero, ¿y el dolor?. El dolor de haber perdido la virginidad vernácula, la propia libertad sobre el universo que tenían los mayas.
Eso es lo que he percibido aquí, con sus transformaciones.
Calles, hoteles, casas, urbanizaciones, autos, gentes que no se conocen, miles de comercios, y las consabidas repeticiones de lugares iguales como en norteamérica. Cuál de todas es la misma, ¿la misma?. Este concepto de identidad se escapa...
De acuerdo, Don Octavio.
drv
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